Pero digo que el arrepentimiento es sólo un poquito, porque no me imagino cargando con el típico "bolsito de la cámara". Me gusta llevarla en la cartera como una cosa más, junto a la billetera, la manteca de cacao, los anteojos de sol...En fin, que creo que mi obsesión tiene la cámara que se merece, ni más ni menos.
El caso es que hoy, volviendo a casa, me dio por la fotografía urbana.
Todo esto está en la Avenida de los Aliados, en Oporto.
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